En dos artículos del acta de acusación a la Orden del Temple encontramos que los templarios fueron acusados de adorar a ídolos con forma de cabeza humana. Especificamente, en el artículo 47 del Acta de Acusación, se menciona claramente: "En todas las provincias del Temple hay ídolos, que son unas cabezas muy singulares. Algunas de estas cuentan con tres caras, otras una sola, y unas terceras son una calavera [...] Se postraban para adorar a un ídolo que consideraban su Dios, el Salvador que vendría a brindarles el descanso eterno, asegurando que esa cabeza era capaz de protegerlos de todo mal, que proporcionaría a la orden los mayores tesoros y que podía conseguir que florecieran los árboles y que germinara el trigo en las tierras más secas [...] Por lo general, los Templarios se ataban con cuerdas esos ídolos al cuerpo, ocultos bajo sus camisas y en contacto permanente con la piel. Sus preceptores les habían enseñado que debían llevarlos continuamente, hasta cuando dormían por la noche"
Efectivamente, algunos templarios testimoniaron acerca de este punto, sin embargo las diferentes descripciones obtenidas nos hacen dudar de que se tratase de un solo ídolo, en el caso de que realmente lo fuera. Así pues, durante los interrogatorios nos encontramos con cabezas de madera o metal, barbudas o lampiñas, de terrible expresión o aspecto benigno, de uno o varios rostros y de colores variados. Unos templarios dicen haber oído hablar al ídolo, otros haber sido testigos de sus oráculos. Un caballero cuenta que los hermanos lo cubrían de besos mientras se les decía: "Adorad esta cabeza pues es vuestro Dios". Un templario de Montpellier asegura que la cabeza estaba vinculada al diablo y que aparecía algunas veces bajo la forma de un gato o de una mujer, y se dirigía a ellos. Algunos afirman que hacía florecer los árboles y germinar las plantas... Lo que parece claro es que la fantasía humana se acrecenta en sumo grado cuando es amenazada por la llama de los leños apilados en una hoguera.
Pero... ¿eran los Templarios idólatras? Aunque para algunos autores la idolatría sea simplemente una invento de los inquisidores para asociar a los Templarios con los infieles, esta teoría se cae por su propio peso, ya que los musulmanes no representan a Alá ni a su profeta de forma alguna. Es más, según su concepción religiosa, son los cristianos los idólatras al decorar sus iglesias con símbolos e imágenes del santoral.
Parece que fue un templario llamado Gaucerant el primero que en su testimonio describió a ese ídolo misterioso como una cabeza barbuda conformada in figuram baffometi, como si la expresión "figura bafomética" fuese común y perfectamente conocida. Lo cierto es que esa definición, de donde nace el nombre de "Baphomet", ha hecho correr desde entonces ríos de tinta. Lo que no quiere decir que los caballeros se refirieran a ella con esa denominación, o que incluso tuviera nombre alguno. Pero, si los Templarios adoraban a una cabeza, y esta se trataba de una figura "baphomética", ¿qué podía este término significar?
Antes de bucear en las diversas opiniones al respecto, más o menos justificadas, se nos antoja necesario disociar al baphomet descrito en los interrogatorios de las frecuentes figuras en las que aparece representado como un diablo alado, con cuerpo de macho cabrío y de sexo hermafrodita. Parece ser que esta absurda asociación con el satanismo proviene de ocultistas de siglos pasados, basándose en tradiciones renacentistas bastante alejadas de la realidad. Lo cierto es que en la gran mayoría de los testimonios dados por los caballeros, solamente se nombra una cabeza o cráneo, con ligeras variantes, y nada más que eso.
Ocho siglos después, el significado del término sigue siendo desconocido a pesar del empeño, y la imaginación en algunos casos, de los más versados investigadores. Así pues, encontramos explicaciones que defienden que "baphomet" es una corrupción en lengua occitana de Mahomet, es decir Mahoma, y que por tanto los Templarios habrían abrazado el islamismo y adorado al profeta musulmán. Otras nos dicen que proviene de los vocablos griegos Baphe y Meteos, que significan "bautismo" y "adoración", por lo que el ídolo sería utilizado en las ceremonias de iniciación de los caballeros. Hipótesis más audaces lo traducen como "Padre del Templo", "Boca del Padre", "Padre de la sabiduría" o afirman que podría tratarse de un compendio de símbolos alquímicos.
Para estos últimos, el Baphomet era simplemente la "Cabeza del Anciano", el Chokmak hebreo, que quiere decir "sabiduría". La cábala lo identifica con el Adam Kadmon u "hombre celestial", esencia suprema del creador y también llamado "Cabeza de las Cabezas" y lo definen así: "El Anciano está constituido por tres cabezas en una sola y tiene por atributo la sabiduría. La Cabeza del Anciano tiene dos nombres: el Gran Rostro y, vista desde fuera, la Pequeña Figura. Tres letras han sido grabadas en la cabeza de la Pequeña Figura, que corresponden a las tres mentes alojadas en tres cráneos". Esto podría referirse a las tres letras madres del alfabeto hebreo, que son los fundamentos de la cábala: Y H V. No hace falta ser muy perspicaz para enlazarlas dando lugar a una palabra: Yahvé. Lo que se saca en claro de todo esto es que los Templarios habrían tenido acceso a los secretos de la cábala, a través de sus contactos con sectas judías, desarrollando un conocimiento oculto, que quedaría reflejado en sus símbolos (como su sello) y rituales.
Incluso se ha mantenido que los Caballeros del Temple eran custodios de una importante reliquia denominada "Madylion", que consistiría en una pieza de paño, doblada varias veces y estirada sobre un marco de madera, ya que era considerada el sudario de Cristo, que aparentemente había sido perdida para el mundo durante el asedio de Constantinopla en 1204, y que sería la misma que hoy se guarda en la catedral de Turín. Si esto fuese cierto, se explicaría la postración ante el Baphomet, ya que este resultaría ser en realidad el rostro barbudo de Cristo, marcado por las heridas de la corona de espinas. Los pliegues de la sábana solo dejarían ver el rostro, de ahí que se le identificase como una "cabeza". La verdad es que hay teorías para todos los gustos.
Otra interpretación ha querido ver en esta palabra una asociación con Juan el Bautista, uno de los personajes más venerados por los Templarios, que le rindieron un verdadero culto. Juan Bautista fue decapitado por orden de Herodías y su cabeza enterrada en Jerusalén. Esta cabeza, que según las leyendas habló varias veces revelando su paradero, fue según la tradición encontrada en Constantinopla a principios del siglo XIII y colocada en una bandeja, al igual que el Grial. ¿Y no son conocidos, en las leyendas griálicas medievales, los Templarios como los guardianes de este objeto sagrado cuyos poderes también hacía florecer los árboles y germinar las plantas? Quizás el Baphomet de los Templarios era la cabeza momificada de San Juan Bautista. Y quizás esta se trataba del Grial. De hecho en varios sellos pertenecientes a la Orden del Temple aparece representada dicha cabeza, barbuda y aterradora algunas veces, de perfil y sobre una bandeja otras. Parece concordar bastante bien con las confesiones. Incluso si es cierto que los Templarios que se establecieron en Tierra Santa entraron en contacto con sectas como los mandeístas cristianos, quienes tenían a Juan, y no a Jesús, por el Mesías esperado, se podría dar explicación a la expresión: "Adorad esta cabeza pues es vuestro Dios". Sin embargo, surge un problema. Según las actas de acusación, los Templarios adoraban a la cabeza en todas las provincias. Y es imposible que hubiera varias cabezas de San Juan, aparte de que las descripciones no siempre son coincidentes. Busquemos pues una hipótesis más.
Hemos hablado antes de que los indicios que observamos nos hacen pensar que Templarios podrían haber llegado a un concepto existencial que les llevase a concebir una religión muy diferente de la que Roma defendía, y que significase la unión espiritual entre todos los pueblos de la Tierra, con una única divinidad común a todos ellos. Puede que, bajo este punto de vista, el Baphomet represente el esquema mental del Temple, el modelo ideológico sobre el que se levantaba toda la ética templaria. No se trataría de un Dios ni un ídolo, sino de un símbolo. Un símbolo sobre el que concretar la ideología de la Orden para tenerla siempre presente. Al igual que las vírgenes negras representaban a la diosa madre, las cabezas eran la forma de expresar una nueva concepción del mundo, un camino sinárquico que englobase a cristianos, judíos y musulmanes, sustituyendo las religiones por una nueva que ampliase la primigenia con las demás creeencias en un destino espiritual conjunto.
Eso explicaría porque las cabezas, al igual que también ocurre con las vírgenes negras, eran descritas con ligeras variaciones entre las diferentes encomiendas templarias. Cada casa, hacienda o castillo tendría su propio Baphomet, y este, tuviese la forma que tuviese, barbado o lampiño, de madera o metal, mantendría el mismo significado para todos, la misma idea de una sinarquía universal sobre la que fundar un mundo nuevo para igualdad de todos los hombres. Pese a todo lo expuesto, un dato que no debemos dejar pasar es que en los registros realizados de forma expresa en las encomiendas templarias en busca del supuesto ídolo no se halló nada parecido a lo que podría representar un baphomet. Y eso que solo en Francia existían unas dos mil haciendas pertenecientes a la Orden del Temple. Únicamente fue hallada una bella cabeza de mujer, realizada en plata dorada, con una curiosa inscripción grabada: "Caput LVIIIm" (Cabeza 58 m), que finalmente resultó ser un relicario.
No existe ninguna sola prueba tangible de supuestas adoraciones a ídolos o de la existencia de cráneos simbólicos. Seguimos sin saber asimismo el significado exacto del término "baphomético", utilizado en una de las descripciones y que dio origen al nombre por el que es conocida la misteriosa cabeza. Solo tenemos los indicios que nos deja entrever la oscura historia de esta apasionante sociedad medieval. El enigma, como muchos otros de los que rodean a la Orden del Temple, sigue abierto.
ENTRE LAS ACUSACIONES PRESENTADAS CONTRA LA ORDEN DEL TEMPLE SE HACE REFERENCIA EN REPETIDAS OCASIONES A UN ÍDOLO QUE OFRECÍA EL ASPECTO DE UNA CABEZA HUMANA CON LARGAS BARBAS, A LA QUE LOS TEMPLARIOS VENERABAN EN SUS CAPÍTULOS, CONOCIDO POR EL NOMBRE DE BAPHOMET. TANTO EN EL RELATO GRIÁLICO "PERLESVAUS", COMO EN LA OBRA DE INSPIRACIÓN CISTERCIENSE "QUESTE DEL SAINT GRAAL", QUE FORMABA PARTE DEL CICLO DE LA "VULGATA", COMPUESTO EN EL MONASTERIO DE SAN BERNARDO EN CLARAVAL, HAY ECO DE ESTA IMAGEN MISTERIOSA. ¿PERO CONOCEREMOS ALGUNA VEZ, Y A CIENCIA CIERTA, SU SIGNIFICADO? ¿ERA BAPHOMET EL DIABLO QUE NOS QUIERE HACER CREER LA TRADICIÓN? VEAMOS...
1.- El fin de la Orden del Temple
El viernes 13 de octubre de 1307 se desarrolló la mayor operación policial de la Edad Media y, posiblemente, de la toda la Historia. Felipe IV de Francia, apodado "el Hermoso", puso en marcha una audaz maniobra que significaría el fin de una de las más grandes órdenes de caballería de todos los tiempos: la Orden del Temple. Esa mañana, al amanecer, prácticamente todos los edificios de Francia habitados por Templarios fueron asaltados por las tropas del rey y sus ocupantes detenidos. La torre del Temple de París y el Maestre templario eran los objetivos principales. Sorprendentemente, los Templarios, hábiles guerreros y feroces luchadores, no opusieron resistencia y se rindieron de inmediato. El Rey había ganado la partida con más facilidad de la esperada.
Aunque más allá de las fronteras francesas la situación distó mucho de ser parecida, la orden estaba decapitada. Con los principales dirigentes en prisión, la posibilidad de reorganizarse y defenderse se volvía prácticamente inviable. A partir de este momento dio comienzo un controvertido proceso que duraría siete largos años. Muchos templarios fueron enviados a la hoguera, y un número mayor torturados y encerrados en lóbregas prisiones. El 18 de marzo de 1314 se juzgó a los cuatro últimos dirigentes de la orden. Dos de ellos, de los cuales uno era el Maestre, fueron quemados vivos y los otros dos condenados a cadena perpetua. Esto representó el finiquito real de la Orden del Temple, aunque dos años antes había dejado de existir oficialmente en un Concilio celebrado en Vienne. Se encargó de ello el Papa Clemente V, mediante la bula Vox in excelso.
Los templarios fueron acusados de muchísimos cargos divididos en 127 artículos. Entre ellos destacan los de herejía, idolatría o sodomía. Se acusa a los Caballeros del Temple de renegar de Jesús, de asegurar que es un falso profeta, de escupir sobre la cruz, de adorar a ídolos, de entregarse a la homosexualidad y darse besos obscenos, de omitir intencionadamente las palabras de consagración durante la misa y de todo tipo de crímenes imaginables. La historia posterior ha debatido largamente sobre la falsedad o veracidad de estas acusaciones, dando lugar a dos posturas claramente enfrentadas. Una se decanta por la total inocencia de los acusados, dando por sentado que toda la operación responde únicamente a la ambición y codicia de Felipe IV, empeñado en destruir a la Orden del Temple y apoderarse de sus innumerables bienes. La otra postura navega entre diversas opiniones, desde los que ven indicios inciertos de culpabilidad, a los que no dudan en tachar a los templarios de cátaros, gnósticos o incluso satánicos, desencadenando las más variadas fantasías.
Parece admitido que los procesos judiciales llevados a cabo contra el Temple son nulos de pleno derecho, ocasionalmente tergiversados y alevosamente parciales, incluso aquellos que prescindieron de la tortura. Sin embargo no podemos olvidar que muchos caballeros templarios confesaron sin coacción o amenazas de por medio. Hermanos de muy distintos lugares, que no fueron torturados ni fue ejercida con ellos violencia alguna, dieron confesiones similares. ¿Fue entonces todo ello una invención de los inquisidores? No parece probable. Algo de cierto debe haber, ya que los mismos templarios reconocieron algunos "excesos", sin que haya trascendido exactamente el qué. Hoy en día, no podemos descartar la homosexualidad como algo puramente fantasioso y ajeno a algunos miembros de una Orden militar y estrictamente masculina sometidos al celibato y a un duro régimen disciplinario, pero tampoco parece plausible que afectara a la totalidad de la comunidad ni que fuera lo suficientemente grave para conllevar la disolución de la organización.
Algunas de las acusaciones, como la de escupir en la cruz o la renegación de Cristo, es posible que formaran parte de algún ritual o ceremonia de iniciación. De hecho, así fueron descritas por muchos de los templarios interrogados, quienes afirmaban hacerlo "de palabra pero no de corazón". A título personal, no encontramos factible que la Orden entera cayera en la herejía, máxime cuando se trataba del mayor ejército de la Cristiandad, al servicio del Papa y de la Iglesia. Es un hecho bien conocido el que muchos templarios, una vez capturados por los sarracenos, eran ejecutados por negarse a renegar de su fe y abrazar el Islam.
Pudiera ser en todo caso, como apuntan algunos historiadores, que se tratara únicamente de prácticas impuestas por un núcleo secreto dentro de la orden, pero difícilmente que abarcara a todos sus miembros, algunos de los cuales promulgaron su inocencia reiteradamente. Hemos visto antes cómo los Templarios podrían haber amalgamado creencias paganas y cristianas, dando lugar a una religión propia, pero la conclusión que sacamos es que hacia el siglo XIV, lo que posiblemente alguna vez había sido un componente iniciático habría dejado paso a una práctica carente de significado real que los Templarios ya no eran capaces de asimilar, que llevaban a cabo sin saber muy bien a que se correspondía esa simbología, y que la mayoría de los caballeros mantenía una fe cristiana sincera y pura. Cuando nos ocupemos de otras leyendas de la Orden del Temple veremos una teoría que intenta dar explicación a este hecho.
mientras tanto, sería demasiado largo exponer aquí, aunque fuera de forma somera, todos los hechos del proceso e investigar la veracidad de todos los cargos de las acusaciones. Muchas son de gran interés y merecerían un capítulo aparte cada una de ellas, pues su investigación se presenta de una gran complejidad. Nos conformaremos pues con profundizar en la que, a priori, parece más apasionante para la mayoría de los investigadores que se ocupan de la causa templaria: la supuesta adoración por los monjes-guerreros de un misterioso ídolo que ha pasado a la posterioridad con el nombre de "Baphomet".
La hora o la fecha en la que nace el niño tiene importancia. Estas ideas salen directamente de las creencias más antiguas, pues antiguamente se creía que un niño nacido al son de las campanadas que daban las 6, las 9 o las 12 estaba favorecido con la facultad de la doble vista.
Un niño nacido en Semana Santa tendría mala suerte si se le bautizaba antes de la Pascua de Resurrección, mientras que si nacía en Jueves o Viernes Santo sería capaz de curar con el contacto de su manos.
Un ejemplo de cómo afecta esta superstición en la vida actual, es el caso de un nacimiento en la década de los 70 en el que la madre que creía profundamente en la importancia de los signos de nacimiento se negó a dar a luz hasta que llegó el momento apropiado y exacto según el horóscopo del hijo que llevaba en las entrañas. Ya en la sala de partos, aguantó hasta las seis y diez porque hasta las seis y nueve, el bebé hubiera sufrido el signo solar Aries mientras que después de las seis y diez sería un Tauro, signo ascendente que era lo que la mujer quería. Creía firmemente que dar a luz un minuto más tarde alteraría el carácter del recien nacido.
Un niño nacido en domingo tiene la mejor de las suertes mientras que el que nace con los dientes ya crecidos será indudablemente un asesino.
El bautismo pervive desde los tiempos más primitivos, en los que el padre se encargaba de la tarea de llevar al hijo al mar y hacer la señal de la cruz con agua salada sobre el hombro izquierdo del bebé, proporcionando una vez más a éste cierta protección contra el diablo que ya había establecido su residencia detrás del pobre pequeño. El bautismo servía para proteger directamente del mal, y luego la Iglesia cristiana lo adoptó. En otros tiempos era común que el bautismo tuviera lugar inmediatamente después del nacimiento, pues un niño sin bautizar no podía ir al cielo y, si moría, su alma vagaría eternamente por el mundo, convertida en un espíritu airado. Por desgracia, el bautismo era a veces la causa de la muerte de recien nacidos que eran demasiado vulnerables y a los que se les exponía a los elementos demasiado pronto. Al menos, dada su inocencia, tenían plaza garantizada en el cielo.
Por otro lado el Malleus Maleficarum, de Sprenger y Krämer, relata sobre la confesión de una bruja que había sido capturada: <<Tendemos nuestras trampas principalmente sobre los niños sin bautizar... con nuestros encantamientos los matamos en sus cunas o cuando duermen al lado de sus padres, de tal forma que parece que han fallecido de muerte natural. En secreto los sacamos de sus tumbas y los hervimos en un caldero y con ellos hacemos un ungüento que tiene la virtud de ayudarnos en nuestras artes y placeres.>> Con lo que queda comprobado que de todos modos no era tan mala idea ser bautizado cuanto antes.
En Deva (Guipuzcoa) el niño es llevado a la "caza" del padrino, más conocido como "bautizo a la ventura" costumbre que consiste en salir de la casa al santuario de Nuestra Señora de Iciar, cerca de Deva, con el niño listo para recibir el bautismo y pedirle, al primero que se les cruce por el camino, sea de la condición que sea, ser el padrino del bebé, a lo que el desconodido acepta encantado. Esta curiosa costumbre ha reportado al ahijado en algunas ocasiones sustanciosas herencias y ventajas singulares en su vida adulta.
Asímismo en algunos lugares existe la costumbre de subir ceremoniosamente unos escalones llevando al retoño en brazos y luego bajarlos de nuevo. El motivo es la antigua creencia de que un niño tiene que subir en el mundo antes de bajar. Existen también una serie de rituales que debe llevar a cabo una madre para proteger a su hijo, como recortarle los primeros mechones de cabello y pegarlos en un álbum conmemorativo, coger el primer diente y colocarlo debajo de la almohada, donde el famoso Ratoncito Pérez lo sustituirá por una moneda. El origen se encuentra en la época en que el cabello y los dientes del bebé se guardaban durante toda su vida y luego se colocaban dentro del ataúd, para que la vida fuese completa y el espíritu pudiera afrontar el día del juicio sin tener que ir en busca de sus pertenecias terrenales a última hora.
También se creía que si se guardaba un trozo de cordón umbilical y se dejaba secar, y una vez seco se pone veinticuatro horas en agua, este agua, llamada "Agua de tripa", sirve para curar las enfermedades de los ojos. Otra precaución a tener respecto al cordón umbilical es la de quemarlo, porque se pensaba que si era comido por un perro o un gato el niño sería un delincuente.
En muchas ocasiones colocamos infinidad de móviles y chismes de colores, a ser posible ruidosos, para entretener al niño en el cochecito o en la cuna. Sin embargo el origen de esta costumbre estaba en colocar campanillas cerca de la cabeza del niño para ahuyentar a los malos espíritus e hicieran las veces de amuletos protectores.
El astro rey, el Sol, ha representado un papel muy importante en la vida del pueblo asturiano desde la noche de los tiempos: Gracias a él florecen las flores en los campos, crecen y maduran las cosechas, y, en fin, es imprescindible, pues sin él la tierra quedaría sepultada bajo los hielos. Pero el Sol tiene también propiedades mágicas que han sido acertadamente detectadas por los ocultistas de todas las épocas.
Ya en la época prerromana, el dios-sol Lug era la divinidad suprema de los astures, antecesor epónimo de los habitantes de Asturias centro-oriental, los Luggones, que iban cada año al nemeton (claro en el bosque) de Llugo de Llanera (Lucus Asturum) a rendirle culto.
Más tarde, en la Edad Media, el rey Fruela trasladó sospechosamente la capital del reino de Cangas de Onís a Oviedo, no lejos de Llugo de Llanera, y desde entonces comienzan a aparecer en muchos hórreos e iglesias de toda Asturias símbolos relacionados con el poder solar: El triskel, que simboliza tanto el movimiento cíclico del Sol, que nace y renace cada día y cada año, como la integración de los 3 elementos de la naturaleza (agua, aire y tierra) ; la roseta o rosa de los astures, que representa al Sol fertilizando a la tierra y que para los asturianos actuales es la flor del agua que, como habéis visto, es aquélla que nace en la madrugada del día de San Juan, tras ser tocadas las aguas por los rayos de un Sol en su apogeo.
Pero el significado real y profundo de todos estos símbolos sólo era conocido por los antiguos monjes que habitaban aquéllos monasterios ya deshabitados, y de los cuales no salió jamás el secreto.
Para los campesinos de hoy en día el Sol es simplemente un guardián frente a los malos espíritus, y así invocan a Xuan de Riba o Xuan Blancu para conjurar a la niebla:
Escampa, nublina, de val.le en val.lina, regueiros abaxo, canales arriba, que ahí vien Xuan Blancu jurando y votando que te ha de comer con su mucher barbuda y a sua perra l.lanuda
El Sol es repulsor de los espíritus malignos, y esta es la razón que en el día de San Juan el cuélebre y todos los hechizos malignos sean vulnerables.
Por el contrario, en la otra parte del año, en el Día de Todos los Santos y en el Solsticio de Invierno, los espíritus del Inframundo invaden el mundo de los vivos aprovechando la debilidad solar y conviene ahuyentarlos mediante rituales. Durante los Eclipses de Sol es necesario llevar a los perros a la casa para que no rabien, y llevar a las vacas a sus cuadras para evitar que enfermen. Y es que al apagarse el sol se esparcen otra vez todos los malos espíritus, y se pueden meter en el ganado, y guardar en la verdura, y agazaparse en la hierba que las vacas acaban de comer.
Ya el sol alcanzó el punto más alto de su carrera: Es el solsticio de verano, el medio día del año, el día de más luz y la noche más breve. Y aún las hogueras pretenderán desvanecer sus sombras. San Xuan celebra la plenitud solar.
La nueche de San Xuan es noche de prodigios, de espíritus, de mágica virtud. Todas las fuerzas sobrenaturales, de la tierra y del aire, del fuego, de las aguas, concurren al filo de las doce campanadas de la medianoche. Comienza el reino de los presagios, de las hechicerías y conjuros...
Los mortales hacen hogueras delantes de sus casas o en las encrucijadas para ahuyentar a los malos espíritus y saltan sobre ellas para alejar a las enfermedades durante todo el año. Con el fuego de estas hogueras encienden unos manojos de hierbas que acercan a los aperos de labranza para alejar las plagas de las cosechas.
En esta noche, salen de sus cuevas y de sus maravillosas casas en los manantiales les xanes, es cuando más filen, cuando más tienden la ropa, cuando más se peinan y cuando más juegan a los bolos a la vista de los hombres. Por las grietas de las rocas salen gallinas que ponen huevos de los que salen pollitos de oro...y algunas montañas se tornan de oro o de plata y de sus fuentes manan joyas en lugar de agua...
Es el momento apropiado para recoger las hierbas mágicas en los bosques, que deberán ser recogidas en esta noche, ser puestas en los umbrales de las puertas y guardadas la mañana siguiente con el objeto de que sirvan para hacer ferviatos (infusiones) contra las enfermedades durante todo el año. Una planta muy codiciada en esta noche es la de la buena ventura: El trébol de cuatru fueyes. Esta planta proporciona a su poseedor buena suerte en la búsqueda de ayalgues ocultas en los bosques.
Ya que los espíritus del mal estan debilitados, es en esta noche cuando los hechizos se rompen y los aventurados pueden derrotar a los cuélebres y desencantar a xanes que han estado prisioneras durante siglos y conseguir su fabuloso tesoro.
En la madrugada de San Xuan, cuando el Sol sale bailando por el horizonte, juega un papel muy importante la recogida de la flor del agua, que es el rocío dejado por los ventolinos, y al cual se le atribuyen propiedades mágicas y curativas. En Asturias existe una expresión que es la de "llavase cola flor del agua" y que es revolcarse desnudo sobre la hierba para impregnarse así del rocío bendito. Se trata de una costumbre ancestral que es necesario seguir pues se conoce el caso de un pastor al cual varias encantadas no le regalaron una vaca por no haberse lavado esa noche. Se cortan también las flores de saúco y se colocan en la ventana para que reciban la bendición del Santo, aunque es necesario retirarlo antes de que salga el Sol, pues de lo contrario desaparecerían del saúco todas sus mágicas virtudes.
Las vírgenes negras son de color oscuro porque representan a la Madre Tierra y a la sabiduría ancestral, que fue pretendida por los Templarios. Otras diosas de las antiguas culturas como Isis, Cibeles y Deméter fueron con frecuencia representadas negras, mientras que la Gran Bretaña conoció una Black Annis. En Efeso, en el templo de Diana, una de las siete maravillas del mundo, se veneraba una estatua negra de la Gran Diosa.
Supuestamente encontradas en circunstancias sobrenaturales, las vírgenes negras al ser halladas solían exigir que se les construyera un templo de culto en el emplazamiento exacto de su aparición. Casualmente, estos lugares son siempre coincidentes con los antiguos lugares de culto que los primitivas culturas dedicaban a sus cultos paganos a la Gran Diosa Madre. Y los Templarios trataban siempre de construir sus santuarios en estos emplazamientos ancestrales, lo que nos lleva a pensar que tenían un conocimiento de las virtudes que poseerían estos enclaves.
Existe una curiosa leyenda que no podemos dejar pasar por alto. Al sur de Egipto, en las cercanías de Asuán, se halla una isla situada en el centro del Nilo denominada Isla de Philae. En esta isla se erige un templo dedicado a la diosa Isis y era, en tiempos de las cruzadas, el único emplazamiento en donde se seguían realizando los antiguos cultos de los tiempos del Egipto faraónico. Cuenta la leyenda que Caballeros Templarios navegaron el Nilo en una de sus incursiones por el país y alcanzaron esta isla. Seducidos por la hermosura del lugar, por la paz y la espiritualidad que emanaba, y por la belleza del culto a la antigua diosa, se sintieron tan atraídos por él que lo adoptaron y lo adaptaron a sus propias creencias.
La Isis egipcia es el símbolo de la tierra negra y fértil de las orillas del Nilo, donde tras la bajada de las aguas los limos fecundos ennegrecen las tierras y las transforman en aptas para la siembra. Es por tanto la semilla de vida que, al igual que los egipcios, la antigua humanidad asociaba a la Gran Diosa. Es bastante probable que bajo la capa de misticismo de la leyenda que acabamos de relatar se esconda una realidad mucho más trascendente. La estancia en Tierra Santa fue lo suficientemente larga para que los monjes-guerreros del Temple pudieran conocer a fondo la civilización islámica, que era muy superior en refinamiento y en cultura a la de la tosca Europa feudal. La ósmosis entre miembros de ambas religiones fue constante e incluso algunos caballeros musulmanes pasaron a engrosar las filas de la Orden del Temple, así como los propios templarios profundizaban en el conocimiento del Islam. Es a la vez muy posible que los caballeros entrasen en contacto con sociedades herméticas, hebreas, gnósticas y sufís, absorbiendo lentamente parte de su bagaje cultural y místico. Conocido es asimismo el contacto que mantuvieron con la secta de los Asesinos. También encontramos en el Temple europeo indicios de que tenían un gran conocimiento de las mitología nórdica, celta e indoeuropea, con lo que cobra fuerza la hipótesis de que la Orden del Temple pudo haber soñado con retornar a religión única, armonizando creencias antiguas, orientales y occidentales, lo que la alejaba del catolicismo imperante en la Iglesia romana.
El problema que se encontraron los Templarios en Europa era que el retorno al antiguo credo de la tierra, la adoración de una deidad pagana, podría traerles graves problemas en el seno de la férrea Iglesia Católica. Esto obligó a los miembros del Temple a ser muy ingeniosos. Bajo un culto predominantemente masculino, y sabedores de que el culto a la Diosa Madre significaría sin duda una herejía, lo lógico hubiese sido equiparar a esta con la Virgen María, la "Reina del Cielo", como la llamaba San Bernardo y como aparece en el Antiguo Testamento refiriéndose a Astarté, la equivalente fenicia de Isis. Pero en vez de eso, los Caballeros del Temple decidieron inventar la figura de "Nuestra Señora" y camuflar a la diosa madre bajo la imagen de una "virgen negra", asociando esta imagen a la María Magdalena del cristianismo, a la que curiosamente los evangelios del siglo I y los apócrifos reservan un papel mucho más importante que a la madre de Jesús. Esto representa un enigma. ¿Por qué se asocia la Diosa Madre a la Magdalena, si precisamente la maternidad es lo último que se relaciona con ella? Hablaremos de ello en otra de las leyendas.
Esta apariencia se ha mantenido hasta nuestros días y su culto se haya aún vigente bajo distintos "Nuestra Señora" en muchos lugares de la geografía europea, como la Notre Dame de París. De hecho, podemos encontrar en los enclaves donde se encuentra una virgen negra continuas evocaciones a María de Magdala, lo que probaría que los templarios aspiraban a retornar a una antiquísima tradición que unificase a todos los hombres, como en los tiempos de la antigua humanidad. Regresando a la religión ancestral, el Temple aspiraba a la abolición total de las guerras, de las desigualdades y a la extirpación del odio predicado por las religiones. Pretenderían instaurar la sinarquía, el reino de la razón, de la caridad, del amor. En definitiva, el Reino de Dios de las profecías bíblicas.
La superstición no se puede ajustar a una definición cualquiera, ya que es más que una creencia, es un modo de vida que rige al hombre desde que éste existe. Se tienen vestigios de que hace ya más de 500.000 años se daban comportamientos de tipo supersticioso en las Colinas del Hueso del Dragón, cerca de Pekín, y hace 200.000 años en Europa Central.
Esto es debido a que desde sus comienzos el hombre trató de explicar su mundo y los misterios que le rodeaban de una manera supersticiosa. Concretamente la muerte, uno de los mayores misterios de la vida, fue tratada con mucho detalle por los primeros supersticiosos, hasta el punto de que ciertas creencias perduran hasta hoy mismo. Con la muerte vino el concepto de más allá, y con él numerosas acciones destinadas a lograr un trato mejor tras el tránsito a la otra vida.
De estas primeras creencias de tipo supersticioso se comenzó a fraguar una mentalidad más compleja capaz de unir a través de un nexo común de costumbres y ritos a grandes cantidades de gente, por su capacidad de dar una explicación al misterio de la creación, la vida y la muerte. Así nació la religión. Podemos afirmar, por tanto que la superstición es hija de la ignorancia de todos los tiempos y madre de la religión en todas sus facetas.
¿ADORARON LOS TEMPLARIOS A UNA DIOSA PAGANA? ¿INTRODUJERON DICHO CULTO EN EL CRISTIANISMO? ¿O QUIZÁS LAS "NUESTRAS SEÑORAS" SON REPRESENTACIONES DE MARÍA MAGDALENA? VEAMOS QUE DICE LA LEYENDA.
1.- La Diosa Madre
Desde el más remoto amanecer, el hombre ha tenido la tendencia cultural y la necesidad espiritual de encontrar lugares concretos para dedicarlos al recogimiento, al culto y a la oración. Enclaves cuyas características los hacían propicios a la reflexión, a la búsqueda del conocimiento, a hallar respuesta a las preguntas que el ser humano se ha planteado a lo largo de su existencia. Son estos espacios, supuestamente cargados de magia, en donde se hace más cercano el contacto de lo terrestre con lo celeste, lo mortal con lo inmortal. Durante miles de años bosques, cavernas, fuentes o montañas han sido lugares donde los enigmas se transformaron en creencias que fueron tomando forma en la figura de divinidades.
La primera de estas divinidades, sin duda, fue la Madre Tierra. La tierra englobaba el universo humano; en ella se sucedían los fenómenos naturales en los que el hombre basaba sus creencias. Las tormentas, los terremotos, los vientos, las mareas... todo se debía a la Tierra, semilla de la existencia. Y el hombre adoró a la Gran Diosa en puntos donde podía comunicarse con ella, creando auténticos lugares sagrados en focos activos de energías telúricas, localizados a lo largo y ancho del globo.
Las posteriores religiones que fueron aflorando con el devenir de los siglos han mantenido con mayor o menor fortuna la primitiva sacralidad de aquellos enclaves especiales, y sobre las creencias abolidas eran edificadas las nuevas. El templo recién erguido ocupaba el lugar del anterior, pero siempre sobre el mismo espacio de culto, el punto ancestral donde el hombre experimentaba su unión con la divinidad reinante. Ese culto primitivo era esencialmente femenino. La Tierra, al igual que la hembra, era la creadora de vida, la dadora de alimentos que permitía la supervivencia humana. Las antiguas culturas así lo continuaron reflejando, y no fue hasta la ulterior expansión del cristianismo cuando ese culto femenino fue definitivamente sustituido por el masculino. Ahora se trataba de adorar a Dios, encarnado en la figura de Jesús. El Mesías, el crucificado, una figura masculina el fin y al cabo, es el que preside los altares de las iglesias y las catedrales. Con el cristianismo, el culto masculino se convierte en el redentor del hombre.
A pesar de todo, ese culto pagano a la Diosa Madre nunca llegó a perderse. Pero la Iglesia, que sabía que la antigua religión estaba mucho más arraigada que la nueva doctrina que ella propagaba, trató por todos los medios de minimizar la influencia pagana de la deidad femenina. Por ello se dedicó a evitar que la figura de la Virgen María, la Madre, se igualase a la de Dios. A éste y al Salvador debía dedicarse el culto principal, relegando las figuras femeninas a un discreto segundo plano.
Sin embargo, se debe a los cistercienses de San Bernardo de Claraval, y también a sus allegados los Templarios, el resurgimiento de la antigua tradición. San Bernardo fue un gran impulsor del culto mariano; conocida es su gran devoción por la Virgen María. Por su parte, los freires del Temple fueron aún más audaces, y bajo su influencia eclosionó un encendido culto a la Nuestra Señora, o Notre Dame, que situaron bajo la imagen de vírgenes negras en muchas de sus posesiones y en la mayoría de las catedrales góticas francesas, edificadas precisamente en esos mágicos enclaves venerados desde la antigüedad. La diferencia con los cistercienses, y he aquí lo curioso, es que podemos afirmar que el culto a la Nuestra Señora no iba dirigido a la Virgen María, sino a una figura que tenía una importancia mucho más secundaria: María Magdalena.
Raza de seres mágicos con apariencia humana que viven en los montes asturianos y que nada tienen que ver, como mucha gente piensa, con los musulmanes que invadieron Asturias en el siglo VIII: Los moros fueron los constructores de los castros, de los dólmenes y de los monumentos antiguos y son muy hábiles como mineros, orfebres y metalúrgicos, y disponen de poderes que les permiten encontrar las vetas más ricas de metales preciosos y elaborar con ellos cualquier tipo de utensilios, como cadexos o tarreños.
Pero un día fueron expulsados de sus moradas y tuvieron que refugiarse bajo tierra. Desde entonces salen de sus guaridas únicamente al atardecer, o por la noche, o en ocasiones especiales como la noche de San Xuan para coger comida con la que alimentarse, para realizar labores de minería o simplemente para divertirse jugando a los bolos, tal y como nos relatan los vecinos de Salime. No se sabe a ciencia cierta quién los empujó a vivir bajo tierra y los campesinos hablan de su derrota por un rey o por los cristianos.
Debido a su oficio de metalúrgicos los moros son poseedores de innumerables ayalgues (tesoros) que esconden en los bosques o en los castros y son muy celosos de ellas, utilizando trampas de azufre, cuélebres o fechizos paralizantes para protegerlas. A veces, sin embargo, son generosos y las entregan a los campesinos, como así sucedió en el caso de una moza de Eiboyu (Allande) que lloraba desconsolada por no tener dote para casarse, en esto se le acercó un mouru que le entregó polvo de oro.
En las campánulas tejen les xanes sus embrujos. Si alguien oye el sonido de una campánula es avisado de su próxima muerte.
La rosa de Jericó, bajo la almohada de la parturienta, le asegura un feliz alumbramiento. Del chavirón (hierba cabrera), se dice que rompe el hierro y en ocasiones ha sido utilizada por los presos para romper las rejas de sus celdas.
Junto a las plantas mencionadas anteriormente existen otros vegetales denominados enteógenos que son utilizados por las bruxas para sus fines y recogidos por ellas al anochecer. Son los siguientes: - El estramonio, una planta de grandes flores blancas y acampanadas y de frutos verdes llenos de espinos, es el ingrediente principal de los ungüentos mágicos que las bruxas emplean para volar por los aires encima de su escoba. Gracias a esto pueden conocer lo que sucede en ese momento en otros lugares. - El beleño, que recibe su nombre del dios celta Belenos, fue el enteógeno más conocido durante toda la Edad Media europea. Sus frutos eran, al igual que los del estramonio, imprescindibles en la elaboración de cualquier poción mágica digna de tal nombre. El humo producido por el beleño provoca sueño y alucinaciones, por lo que fue utilizado por profetisas de todas las épocas...y también por ladrones que querían dormir a sus clientes y robarles la cartera. Es, además, un afrodisíaco. - Los tomatillos del diablo, también llamados hierba mora, producen visiones y en mayores dosis alucinaciones. Sin embargo, por su identificación con el mal también sirven para ahuyentar a las enfermedades.
- La adormidera alarga la vida, y la resina que sale tras cortar su cápsula, el opio, es utilizada en muchas aplicaciones, y tiene también efectos embriagadores y narcóticos. Muy utilizada en filtros de amor. - La belladona es la planta mágica más conocida y es muy abundante en los húmedos bosques asturianos. Tras el consumo de sus raíces y sus frutos aparecen imágenes que están a caballo entre sueños y experiencias reales y surgen seres imaginarios con los que se puede conversar. - La mandrágora tiene múltiples usos. Es una planta muy misteriosa, pues tiene figura humana y gime cuando se le arranca del suelo...se le menciona incluso en la Biblia. - Por último, la savia de tejo era usada por los astures para sus danzas rituales
Antes de proseguir, debemos hacer hincapié en que nos hallamos en la región del Languedoc, tierra no solo de romanos y merovingios, sino también de templarios, y sobre todo, de cátaros.
A principio del siglo XIII lo actualmente llamado Languedoc no formaba parte de Francia. Era un principado independiente cuya cultura y lengua guardaban más semejanzas con los reinos de la Península Ibérica. En el Languedoc, donde florecían las artes y las ciencias al estilo de Bizancio, se praticaba una tolerancia religiosa que contrastaba con el fanatismo del resto de Europa. A través del comercio marítimo mediterráneo y de los pirineos se introdujeron doctrinas islámicas y judaicas, al mismo tiempo que el catolicismo romano perdía devotos entre la población. Ello formó un propicio caldo de cultivo para originar lo que a ojos de la Iglesia era la mayor y más peligrosa herejía de la cristiandad: el catarismo.
Los cátaros rechazaban la iglesia católica ortodoxa y aborrecían la misa. Repudiaban la fe, al menos en la concepción católica, e insistían en la gnosis como fórmula para el contacto directo y personal con lo divino, así que negaban la validez de todas las jerarquías clericales. También eran dualistas; pregonaban la existencia de dos dioses con una categoría comparable, uno maligno y otro benigno. Para ellos, toda la creación material se debía al dios del mal, el Rex Mundi, y era intrínsecamente mala. Para la iglesia romana la doctrina cátara era sinónimo de herejía, pero lo más grave de todo era la actitud que tomaban ante el propio Jesús. Los cátaros consideraban a Jesús un ser mortal que en nada se diferenciaba de los demás, que había muerto por sus propios pecados y no por la salvación de la humanidad. No había nada místico en él, nada sobrenatural ni divino. Y lo que es más, muchos cátaros dudaban de la crucifixión y se negaban a adorar la cruz.
Cátaros y templarios convivieron en la misma época, y aunque aparentemente y dadas sus creencias respectivas podríamos pensar a priori que ocuparían bandos enfrentados, conocemos suficientemente a los Templarios para no extrañarnos la posibilidad de un entendimiento mutuo. Ciertamente hay claros indicios de que unos y otros simpatizaron. Muchos templarios descendían de linajes cátaros, como el Maestre del Temple Bertrand de Blanchefort. También es sabido que numerosos cátaros fueron acogidos en las filas templarias cuando se desató contra ellos la ira de Roma en forma de cruzada, e incluso se rumorea que muchos miembros del Temple del Languedoc profesaban la fe cátara y no la católica. Durante la "cruzada contra los albigenses", como fue llamada la represión de los cátaros, la postura de la Orden del Temple fue ostensiblemente neutral y, a veces, da la impresión de que empuñaron las armas en defensa de los herejes.
COmo hemos dicho, conociendo los valores que defendía el catarismo se nos hace extraña la asociación, y sin embargo algunos ritos templarios nos lo recuerdan. No creemos que los Templarios fuesen mayoritariamente cátaros, pero... ¿hay algo en sus creencias en lo que coincidían con ellos? Antes de dar rienda suelta a las especulaciones es menester acabar de contar la historia de Saunière.
Tras su vuelta de París, Bérenguer Saunière, que era natural de la zona y conocía bien la historia de la región, continuó con los trabajos de restauración de la Iglesia y con otras obras diversas, gastando una espectacular fortuna, incluso para los tiempos que corren. Acometió la construcción de una torre, llamada Torre Magdala que utilizaría como biblioteca y edificó una opulenta casa de campo a la que denominó Villa Bethania, que nunca llegó a ocupar. ¿Confirma esto que la Magdalena era tan sumamente importante, como podemos extraer del estudio de la Orden del Temple y del Priorato de Sión? Los nombres dados a la torre y a la villa, se refieren inequívocamente a ella. Y un dato que hemos omitido intencionadamente hasta el presente momento: la iglesia de Rennes-le-Château, escenario de la boda de Dagoberto II, está consagrada, como no, a María Magdalena. ¿Y no hemos analizado ya al merovingio Dagoberto y su supuesto linaje de una de las piezas claves del secreto de los Templarios? Indiscutiblemente, esta iglesia parece estar en el epicentro del misterio.
En la entrada de la misma, Saunière hizo colocar las siguientes inscripciones: "Mi casa se llamará casa de oración" y "Este lugar es terrible". La referencia bíblica completa es: "Mi casa será llamada casa de oración, pero vosotros la habéis convertido en cueva de ladrones" (Mateo 21,13) y "Este lugar es terrible, es la casa de Dios y la puerta de los cielos" (Génesis, 28,17).
Justo al atravesar la entrada colocó una estatua del diablo Asmodeo, guardián de los secretos, donde puede leerse la frase: "Con este signo le vencerás" Pero la frase real, que se debe a Constantino era sólo: "Con este signo vencerás". Este "le" añadido al original sigue siendo un enigma. Con estos hechos y la figura del demonio a la vista, no podemos dejar de recordar la frase del pergamino que decía "Por la cruz y este caballo de Dios terminó (o destruyo) este demonio del guardián. A mediodía manzanas azules". Y es que las vidrieras del lado sur de la iglesia de Rennes-le-Château, poseen la particularidad de que en invierno y en días de buen tiempo, los rayos de sol entonces bajos en el horizonte, pasan a través de los dibujos de las vidrieras justamente al mediodía dibujando en la pared opuesta un árbol cubierto de frutos redondos parecidos a las manzanas. Mientras que la imagen se va precisando, los frutos maduran y se vuelven rojos excepto tres de ellos que permanecen azules.
Asimismo, el Vía Crucis es harto sorprendente, diríamos que incluso herético, con lápidas muy llamativas y de tamaño desproporcionado. María Magdalena aparece aquí con el velo de viuda y es curioso que los masones se hagan llamar "el hijo de la viuda". Como hemos visto en otra leyenda, si el Temple sobrevivió a través de la masonería... ¿no es este un indicio de la continuidad de un linaje, como también pretende el Priorato de Sión? En otra estación Jesús, cuando va a ser sepultado, sangra por su costado de forma abundante, lo que parece indicar que no se trata del cuerpo de un fallecido. Y así con cada estación. En todas ellas Sauniere se encargó de incluir algún detalle inexplicable, alguna desviación de la crónica de las Escrituras, que para un párroco no podría pasar desapercibido, e indican una voluntaria intención críptica. Incluso, todas las estaciones del Vía Crucis están orientadas en dirección contraria a la habitual.
Algunos meses después, Saunière habría recibido la visita del archiduque Jean-Stéphane de Hasburgo, al que los aldeanos llaman "Señor Guillermo". Hoy sabemos que éste, que era primo del Emperador de Austria, habría financiado las búsquedas del abad para encontrar y descifrar los documentos preciosos disimulados en la iglesia. Pero la historia se iba a interrumpir el 17 de enero de 1917. Curiosamente, la misma fecha (mes y día) que aparecían grabados en la lápida de la marquesa de Hautpoul. Bérenger Saunière, que ya tenía sesenta y cinco años, sufrió un ataque apopléjico en la puerta de la Torre Magdala que le haría fallecer cinco días después. A pesar de que hasta el momento gozaba de buena salud y que la apoplejía fue totalmente inesperada, alguien el 12 de enero había encargado un ataúd para el cura a nombre de su gobernanta Marie Dénarnaud. ¿Estaba revelando Saunière más de lo que debía? No podemos saberlo, pero que el cura era partícipe de un gran secreto nos lo indica la actitud del párroco que le dio confesión. El día 22, el sacerdote que confesaba a Saunière en su lecho de muerte abandonó al poco tiempo la habitación visiblemente horrorizado tras negarse a administrarle la extremaunción. Se dice que cayó en una aguda depresión y que "nunca volvió a sonreír".
Apesar de había gastado a manos llenas, el testamento de Saunière indicó, ante la sorpresa general, que no poseía nada y que todos los bienes inmuebles estaban inscritos a nombre de Marie Dénarnaud, quién siguió viviendo en Villa Bethania hasta su fallecimiento en 1953. Poco antes de morir decidió vender la casa solariega y le comentó al comprador que un día le haría confidente de un secreto que le haría rico y poderoso. Pero para decepción de este, la muerte de la antigua criada, también súbita e inesperada al igual que la de su amo, hizo que se llevara el secreto a la tumba.
Es casi seguro que Saunière no encontró el tesoro de los Templarios. Hoy sabemos que su fortuna provendría de las donaciones de la nobleza europea y de misteriosas sociedades, aunque se supone que en la zona estaba escondido un gran secreto, quizás relacionado con los Caballeros del Temple. Los hallazgos del entorno y la simbología utilizada en la iglesia parecen querer transmitirnos una historia diferente a la que nos han contado. ¿Pero que es lo que se oculta en Rennes-le-Château? Teniendo en cuenta lo que sabemos de Sauniere, cátaros y templarios, nos atrevemos a exponer una curiosa hipótesis:
Jesús no murió en la cruz. En sus inicios, para expandirse y satisfacer al mundo romano que estaba acostumbrado a deificar a sus gobernantes, la Iglesia suprimió al Jesús histórico y se inventó al Jesús celestial que ha venido administrando desde entonces. Entonces Jesús dejó de ser el depositario de la estirpe de David para ser Dios mismo encarnado. Ese parece ser el gran secreto de Rennes-le-Château. Y también algo que ya nos suena más familiar, a través de los Templarios y del Priorato de Sión, que estaba casado con María Magdalena. Así lo recogen, además, varios textos evangélicos apócrifos. Esta teoría indica que Jesús, su esposa y al menos un hijo huyeron tras la crucifixión a un lugar en donde el paganismo les hiciera pasar desapercibidos. Y este lugar sería el Languedoc. O como apuntan otros investigadores, quizás sus cuerpos fueron trasladados allí por los Caballeros del Temple desde Tierra Santa, en aquella exitosa misión que les encargara San Bernardo, pues hace unos años se produjo el descubrimiento cerca de Jerusalén de una cripta, verdadero panteón familiar, donde se hallaron seis urnas vacías que habían contenido los restos mortales de Jesús, María, José, María Magdalena, Tadeo (presumiblemente hermano de Jesús) y Judas, hijo de Jesús según reza la inscripción en la correspondiente urna.
Naturalmente, de ser cierto todo lo presente en Rennes-le-Château, las pruebas que allí se ocultarían, se echarían por tierra los dogmas del catolicismo en relación con la Asunción, Resurrección y Ascensión. Sería un terrible cataclismo para la propia Iglesia romana, que perdería toda su credibilidad. No podemos dejar de preguntarnos si en las persecuciones que sufrieron cátaros y templarios, y que culminó con su destrucción por herejía, no estaba incluido la preservación de este secreto. Un secreto que hoy en día se hallaría en manos del Priorato de Sión, quien estaría esperando el momento oportuno para dar su golpe definitivo.
Al igual que Francia fue testigo un día del fin de la dinastía de los Capetos, ¿le habrá llegado su turno a la Iglesia? ¿Volverá algún oscuro desconocido a gritar aquello de "¡Jacobo de Molay, ya estás vengado!"? La mano de la venganza templaria parece ser larga y longeva.
Es posible que las claves para determinar la validez de este tremendo rompecabezas se hallaran en la misteriosa tumba de Arques, que fue dinamitada por el propietario del terreno donde se hallaba en 1971, harto de ser molestado por los buscadores de tesoros; y en la críptica inscripción "Et in arcadia ego". Quizás aún puedan hallarse entre las enigmáticas pistas que parece haber dejado Sauniere, o tal vez salgan a la luz nuevos hallazgos. Esperemos que algún día podamos acercarnos más a la verdad del misterio de Rennes-le-Château.
Los dos documentos redactados por el abad Bigou parecen ser extractos en latín del Nuevo Testamento, pero con la peculiaridad de que las letras aparecen redactadas sin espacio entre ellas o algunas alzadas sobre las demás. Evidentemente, Sauniere debió darse cuenta de que su descubrimiento encerraba algo importante, aunque es probable que no supiera de que se trataba en un primer momento.
Henri Boudet sugiere entonces al abad Saunière pedir consejo al obispo de Carcasona, Monseñor Félix Billard. Éste lo envía a París en marzo de 1892, donde es presentado a Emile Hoffet, célebre ocultista y autor de numerosos estudios sobre la francmasonería, quién acoge a aquel cura provinciano en su distinguido círculo. Allí conoció a la cantante y actriz Emma Calvé, quién fundó en 1891, en compañía del Conde de Larochefoucauld, la orden cabalística de la Rosa Cruz del Templo y del Grial. Estos personajes será